Combatiendo la adicción a la tecnología

Combatiendo la adicción a la tecnología

Durante los últimos años se han producido una serie de avances tecnológicos y un crecimiento vertiginoso en el desarrollo de dispositivos móviles conectados al Internet, con ello el chat y las redes sociales pasaron de ser un medio empresarial de comunicación a un medio necesario de uso personal.

Antes un teléfono móvil representaba tranquilidad para los padres ya que les permitía tener control sobre sus hijos ya que así los podían localizar en cualquier momento. Ahora los teléfonos inteligentes o smartphone son considerados una amenaza ya que sus hijos van a todas partes con sus dispositivos móviles y sobre todo los utilizan en todo momento (estudiar, en la mesa del comedor, reuniones importantes, actos religiosos, proyecciones de cine, al conducir, al dormir, al ir al baño, entre otros), y esto puede transformarse en una conducta adictiva.

Hoy en día para un adolescente estar conectados al Internet y poseer dispositivos con tecnología avanzada no solo representa estatus, signo de identidad o autoestima, si no una necesidad. Esto hace que muchas veces un adolescente posea mayor tecnología que sus padres.

Muchas veces el uso exagerado del teléfono móvil se manifiesta como una consecuencia o deseo de huida del estrés ya que puede obligar a muchos a estar colgados de él en largas conversaciones para expresar cosas banales, o pasar largos ratos inmersos en la virtualidad de unas imágenes, sumergidas en una irrealidad de la vida.

En la actualidad la mayoría de casos de adicción es culpa de los padres ya que proporcionan los dispositivos móviles a los niños con el fin de distraerlos, instalando en ellos aplicaciones para que jueguen o se diviertan, esto tiene como resultado que el dispositivo se convierte en su bobo para calmarlo, su juguete, su niñera, su amiguito de juegos, su todo.

La adicción en la tecnología móvil llega a ser muy fuerte en algunos casos, uno especial fue un acoso por mensajes a una joven que terminaron causándole el suicidio. Este caso sucedió en Massachusetts en donde nueve jóvenes acosaron y maltrataron física y psicológicamente a través de mensajes en el celular e Internet a una compañera irlandesa de 15 años, ella era compañera de la escuela y la acosaron hasta causarle el suicidio ahorcándose.

Detección del problema

A continuación algunas preguntas que permiten detectar y cómo afrontar una posible adicción a dispositivos móviles:

  • ¿Es malo el uso de la computadora para los niños y adolescentes?
    Su utilización, al igual que la de cualquier otra tecnología, no es ni buena ni mala, ya que solo se trata de una herramienta de estudio, trabajo, ocio y comunicación. El problema radica, como en todas las cosas, en el uso que se le dé.
  • ¿Debemos prohibir el uso de la computadora o el móvil a nuestros hijos?
    La respuesta es un no rotundo. Las nuevas tecnologías están y estarán ahí y nuestros hijos, tarde o temprano, se incorporarán a ellas. Lo importante es enseñarles un uso racional y responsable de estas herramientas. Recordemos el viejo adagio “no hay nada más apetecido que lo prohibido”.
  • ¿Qué hago si mi hijo padece una adicción al teléfono móvil?
    Es recomendable no ofrecer uso ilimitado (tarifa plana), de entrada, a un niño. También es conveniente controlar el uso del teléfono inteligente o revisar la factura para ver los minutos gastados. Tener internet en el móvil no es recomendable para menores de edad que aún no saben cómo desenvolverse por la red.
  • ¿Cuánto tiempo debo dejar a mi hijo navegar en la red?
    No hay un tiempo preciso. Sin embargo, los padres deben tener un criterio al respecto y establecer pautas consensuadas dependiendo de cada caso. Es recomendable que entre semana el tiempo no sea superior a media hora al día y, los fines de semana, se puede ampliar a una hora, dando siempre prioridad a los deberes y trabajos.
  • ¿Puede mi hijo tener acceso directo a redes sociales?
    Los niños menores de 10 años no deben tener acceso a la internet en solitario: pueden utilizar la computadora como herramienta de juego, ocio, estudio o fuente de información. De los 10 a los 14 años pueden acceder a la internet según el horario y las normas estipuladas bajo supervisión de los padres.
    Muchos hijos “prohíben” a sus padres que los supervisen su chat o redes sociales porque, según ellos, estarían “violando su intimidad”. Este argumento carece de lógica si se tiene en cuenta que, a esas edades, los niños pueden ser víctimas altamente potenciales de fraudes, acoso o engaños en Internet.
    A partir de los 14 años se deben establecer normas muy claras de uso y las respectivas sanciones que se aplicarán en caso de incumplimiento. Los hijos son libres de utilizarlo, pero conociendo los riesgos y peligros de hacerlo y las limitaciones que les ponemos.
  • ¿Cuándo debo acudir al psicólogo?
    • Cuando no pueden controlar los horarios de conexión o bien si, al intentarlo, se genera un conflicto familiar serio”.
    • Cuando la adicción es la prioridad en la vida del hijo y por ella delega responsabilidades, cómo hacer deberes, estudiar, o bien deja de llevar a cabo actividades placenteras por continuar conectado, como puede ser salir con los amigos o jugar.
    • Cuando un hijo renuncia a su vida social o familiar y prefiere vivir aislado en su habitación o con su móvil o tableta.

Consecuencias adicionales de la adicción

Si el simple hecho de que tu niño pasa mucho tiempo frente a un dispositivo tecnológico no te hace tomar medidas al respecto considera también las siguientes consecuencias de esta adicción:

  • Un crecimiento rápido del cerebro: la estimulación que recibe un cerebro en desarrollo provocada por la sobre exposición a la tecnología (móviles, Internet, televisión, entre otros) está asociada con un déficit de atención y de función ejecutiva, retrasos cognitivos, aprendizaje disociado, una mayor impulsividad y una menor capacidad de auto control.
  • Desarrollo más lento: el uso de la tecnología restringe nuestros movimientos, lo que puede causar un desarrollo más lento. En la actualidad, uno de cada tres niños llega a la escuela con un retraso en el desarrollo, lo que afecta de forma negativa a su aprendizaje y sus resultados académicos. El movimiento potencia la capacidad de atención y de aprendizaje. El uso de la tecnología a una edad inferior a los 12 años va en detrimento del desarrollo cognitivo del niño.
  • Epidemia de obesidad: el tiempo dedicado a la televisión y a los videojuegos está relacionado con el aumento de la obesidad. Entre los niños que tienen acceso a la tecnología desde su habitación, la obesidad ha aumentado en un 30%. El 30% de los niños con obesidad desarrollará diabetes; además, las personas obesas tienen más riesgo de sufrir un derrame cerebral o un ataque al corazón prematuro, lo cual reduce dramáticamente la esperanza de vida. Probablemente, debido en gran parte a este aumento de la obesidad, los niños del siglo XXI sean la primera generación que no vivirá más que sus padres.
  • Falta de sueño: el 60% de los padres no supervisa el uso que hacen sus hijos de la tecnología, y el 75% de los niños tiene acceso a la tecnología en su cuarto. El 75% de los niños de edades comprendidas entre los 9 y los 10 años duerme menos de lo que necesita, hasta el punto de que afecta de forma negativa a sus notas.
  • Enfermedad mental: el uso excesivo de la tecnología es un factor del aumento de los porcentajes de depresión, ansiedad, trastornos afectivos, déficit de atención, desórdenes bipolares, psicosis y otros comportamientos problemáticos en los niños.
  • Actitud agresiva: un contenido multimedia violento puede provocar agresividad infantil. Los niños pequeños cada vez están más expuestos a la violencia física y sexual en los medios de comunicación de hoy en día. El videojuego Grand Theft Auto V muestra sexo explícito, asesinatos, violaciones, torturas y mutilación, al igual que muchas películas y programas de televisión.
  • Demencia digital: la velocidad de los contenidos multimedia puede contribuir a un déficit de atención, así como a una menor capacidad de concentración y de retención, ya que el cerebro interrumpe las vías neuronales que van hacia el córtex frontal. Los niños que no saben prestar atención no pueden aprender.
  • Adicciones: a medida que los padres van dependiendo más de la tecnología, se van desprendiendo más de sus hijos. A falta del apego parental, los niños despegados suelen crear una dependencia hacia los dispositivos electrónicos, lo que puede derivar en una adicción. Uno de cada once niños de entre 8 y 18 años es adicto a la tecnología.
  • Emisiones de radiación: En mayo de 2011, la Organización Mundial de la Salud clasificó los teléfonos móviles (y otros aparatos inalámbricos) dentro de la categoría de riesgo 2B (posible agente cancerígeno) debido a su emisión de radiación.
  • Insostenible: con la tecnología, los niños son criados y educados de un modo que ya no resulta sostenible. Los niños son nuestro futuro, pero no hay futuro para los niños que abusan de la tecnología. Se necesita urgentemente un enfoque colectivo para reducir el uso de la tecnología en los niños.
  • Ludopatía o la adicción al sexo: este desorden de comportamiento se debe a que el mundo de las redes sociales refuerzan el deseo por más y más estímulos similares.

Las 18 reglas que dictó una madre al regalarle un móvil a su hijo de 13 años

¿Qué adolescente de hoy en día, llegada una cierta edad, no ha implorado, suplicado y rogado que le compren un teléfono móvil? Ridículas parecen actualmente las inquietudes de los padres por comprar a sus hijos aquellos primeros Nokia que apenas podían enviar mensajes de texto y realizar o recibir llamadas. Ahora, cuando le compramos a un niño un teléfono móvil le estamos otorgando una ventana que da acceso a todo el mundo de Internet.

Bien lo sabe Janell Hoffman, la madre de Greg Hoffman. El niño, de 13 años, llevaba un año suspirando por un teléfono móvil. Rogaba, imploraba, suplicaba y nada obtenía. Hasta que, con motivo de la Navidad, recibió su deseado iPhone.

Sin embargo, el aparato no venía solo, sino acompañado de un contrato redactado por su madre: “¡Feliz Navidad! Ahora eres el orgulloso propietario de un iPhone. Eres un chico bueno y responsable de 13 años y te mereces este regalo. Pero con la aceptación de este presente vienen algunas reglas y regulaciones”. La madre incluyó un contrato con 18 reglas a seguir si el adolescente quería conservar su valioso móvil. Estas son las normas dictadas por la madre:

  1. Es mi teléfono. Yo pagué por él. Yo te lo presto a ti. ¿No soy la mejor?
  2. Yo siempre conoceré la contraseña.
  3. Si suena, cógelo. Es un teléfono. Di “hola”, haz gala de tus modales. Jamás ignores una llamada si en la pantalla se lee “Mamá” o “Papá”. Jamás.
  4. Le darás el teléfono a uno de tus padres de inmediato a las 19:30 cada día de lunes a viernes y a las 21:00 el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 07:30. Si no harías una llamada al teléfono fijo de alguien, donde sus padres pueden contestar, tampoco llames o envíes mensajes con el móvil. Escuchas esos instintos y respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
  5. No irás al colegio con él. Conversa en persona con la gente a la que envías mensajes. *Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.
  6. Si se cae en el baño, se golpea contra el suelo o se esfuma en el aire, eres el responsable de los costos de sustitución o reparación. Ahorra dinero. Si ocurre, tendrás que estar preparado.
  7. No uses la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.
  8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través de este medio que no dirías en persona.
  9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.
  10. Nada de porno. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.
  11. Apágalo, siléncialo, déjalo a un lado en público. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.
  12. No envíes ni recibas imágenes de tus partes íntimas o de las partes íntimas de cualquier otra persona. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida adolescente/joven/adulta. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es vasto y más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
  13. No hagas tropecientas fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán registradas en tu memoria toda la eternidad.
  14. Deja tu móvil en casa a veces y siéntete protegido y seguro de esa decisión. No está vivo ni es ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Sé mejor y más poderoso que FOMO (en inglés, siglas de “fear of missing out”, el miedo a perderse algo que está ocurriendo, a no estar siempre conectado).
  15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de tus semejantes escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra en la historia. Aprovéchate de ese regalo. Expande tus horizontes.
  16. Practica juegos de palabras, puzzles o rompecabezas de vez en cuando.
  17. Mantén tus ojos arriba. Observa el mundo que sucede a tu alrededor. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Pregúntate sin buscar en Google.
  18. Te harás un lío. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Estoy en tu equipo. Estamos juntos en esto.

 

Tras estas 18 directrices, la carta termina con el despido de la madre: “Espero que puedas aceptar estos términos. Muchas de las lecciones aquí recogidas no se aplican sólo al iPhone, sino a la vida. Estás creciendo en un mundo que cambia rápido. Es apasionante y tentador. Haz las cosas sencillas. Confía en tu poderosa mente y en tu gran corazón por encima de cualquier máquina. Te quiero. Espero que disfrutes de tu nuevo y espectacular iPhone. ¡Feliz Navidad!”.

Cómo utilizar la tecnología para combatir la adicción

Los padres apoyados en la tecnología pueden combatir la adicción a los dispositivos móviles instalando aplicaciones tales con: Life360 o Canary Project o Norton Family. Las cuales permiten el monitoreo en tiempo real de las actividades que se realizan en el dispositivo donde se hayan instalado.

A continuación algunos beneficios de usar estas aplicaciones:

  • Permiten saber exactamente cuánto tiempo invierten tus hijos en los medios sociales. Es fácil para los niños perder la noción del tiempo cuando están concentrados en lo que están viendo. Pero los registros no mienten. Si te fijas en dichos datos, podrás dar un vistazo a su vida diaria en las redes y cómo éstas impactan en su comportamiento.
  • Permite notar si nuestros hijos están usando el teléfono cuando no deben. Es importante considerar esto ya que el uso del celular es frecuentemente considerado un factor negativo para la conciliación del sueño, lo cual es bastante común en los adolescentes. Del mismo modo, puedes saber si tu hijo está usándolo durante clases. (¿Sabías que el 90% de los adolescentes admite haber usado su móvil durante las horas de clase?)
  • Nos permite adentrarnos en la vida de nuestros hijos y saber cómo interactúan con otros mientras están en Internet. Esto puede ser vital para evitar la adicción, porque podemos ver en primera fila si existe alguien más que está incitando este comportamiento en nuestros hijos.

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