Necesidades básicas de las niñas y niños a la hora de crecer, aprender y vivir

Necesidades básicas de las niñas y niños a la hora de crecer, aprender y vivir

Hasta hace poco tiempo se creía que los niños, las niñas y los adolescentes tenían las mismas necesidades que los adultos y que se debían comportar como personas mayores; la diferencia se veía sólo en la edad.

Ahora se sabe que no es así, pues los niños, niñas y adolescentes tienen sus propias necesidades y manera de ser, por ello, necesitan un trato diferente, satisfacer su alimentación, salud, educación y afecto, y aprender a cumplir con ciertas responsabilidades, de acuerdo con su edad.

Día tras día hacemos todo el esfuerzo necesario para que nuestros niños crezcan protegidos tratando de cubrir todas sus necesidades.

Los estudios demuestran que hasta en los países más desarrollados la necesidades básicas no son atendidas de forma adecuada.

La niñez es una de las etapas más especiales de la vida de las personas. Durante esta etapa se producirán muchos aprendizajes y adquisiciones que se serán las bases de su desarrollo global. Se producirá el desarrollo personal, social, afectivo, cognitivo, motor, y emocional.

Es en la primera etapa de la vida donde se crean la mayoría de los aprendizajes y se establecen las bases de los aprendizajes futuros. Los niños y niñas no solo adquieren conocimientos y conceptos, adquieren también habilidades, capacidades y competencias que determinarán lo que serán en un futuro.

A continuación las principales necesidades que deben ser atendidas:

  1. Necesidad de tener relaciones afectivas estables
    • Los niños necesitan sentirse queridos y sentirse cuidados de manera constante. Los humanos somos seres emocionales, especialmente cuando somos jóvenes. Gracias a las emociones los niños llegan a aprender a razonar y a resolver problemas, por lo que sentirse queridos es básico para desarrollarse emocional e intelectualmente.
  2. Protección física y seguridad
    • Los niños necesitan un entorno que les proporcione protección del daño físico y psicológico. El exceso de exposición de los niños a la televisión, con contenidos a menudo inadecuados, y la contaminación del agua y del aire amenazan a los niños.
  3. Experiencias acordes a las necesidades individuales
    • Cada niño tiene un carácter y un temperamento único. Cada niño es un ser individual que debería ser tratado de ese modo. Adecuar las experiencias a la naturaleza individual de cada niño evita problemas de aprendizaje y de conducta y permite a cada niño desarrollar su potencial. Por eso se recomienda que las personas que eduquen a los niños tengan en cuenta que los sistemas estandarizados (como la educación reglada de los colegios, al menos hasta ahora) debería ser más flexible y que los padres deberíamos evitar comparar a nuestros hijos entre ellos y compararlos con otros niños, evitar las etiquetas y no pensar en lo que “debería ser” o “nos gustaría que fuera”.
  4. Experiencias apropiadas al nivel de desarrollo
    • Los niños necesitan cuidados acordes a la etapa de desarrollo en la que se encuentran. Si nuestras expectativas no concuerdan con lo que nuestros hijos son capaces de hacer podemos obstaculizar su desarrollo. Esto quiere decir, entre otras cosas, que los niños tienen que tener tiempo para jugar y para pasarlo con nosotros.
    • No puede ser que un niño de 5 años tenga que pasar media tarde haciendo deberes o ejercicios, ni es realista que un niño de 4 años pase una hora entrenando a fútbol (o el deporte que sea) siguiendo las instrucciones continuas del entrenador, por poner algunos ejemplos.
    • Muchos padres quieren eso, niños entrenando y mejorando, estudiando y memorizando, cuando la realidad es que a edades tempranas se aburren, se cansan y pueden acabar incluso odiando algo que en teoría deberían amar: el deporte y el aprendizaje.
  5. Fijar límites, estructura y expectativas
    • Como seres sociales que van a ser, viviendo dentro de una sociedad, los niños tienen que conocer las normas sociales. Los autores huyen del castigo físico, que no aceptan como método para enseñar disciplina: “La disciplina significa enseñar, no castigar”.
    • Los padres que muestran paciencia y preocupación por las inquietudes de sus hijos están enseñando qué es la empatía. Siendo conscientes de que los padres que trabajan mucho tienen poco tiempo para enseñar a sus hijos normas y valores, así que recomiendan que antes de educar se produzca un acercamiento, algo así como establecer una rutina diaria de pasar tiempo con los hijos nada más llegar. En ese momento, pasando tiempo juntos, pueden empezar a crecer todos juntos.
    • También comentan que es erróneo pensar que respetar las diferencias individuales de los niños sea malo, como piensa mucha gente. Cuando las familias tienen en cuenta las diferencias de desarrollo de cada miembro, cuando respetan esas diferencias, son más capaces de aportar ideas y razonamientos sobre las consecuencias que pueden tener determinados actos y todos participan en la creación y el establecimiento de las normas (por poner un ejemplo, puede llegar a ser absurdo decir a un niño de 6 años que se tiene que ir a la cama a las ocho porque su hermano pequeño de dos años se acuesta a esa hora).
  6. Comunidades estables y continuidad cultural
    • Se recomienda a los padres se involucren con la sociedad, para que asuman un papel más importante en la escuela y en el gobierno de la comunidad. Que padres y profesores trabajen en conjunto y no compitan.
    • Los niños necesitan crecer en una comunidad estable en la que haya una continuidad de los valores familiares, del grupo de amigos y de la cultura. De igual modo necesitan darse cuenta de que se respeta la diversidad, para que ellos también la respeten.
  7. La protección del futuro
    • Proteger el futuro de nuestros hijos y no sólo de los nuestros, sino la de todos los niños del mundo. En el futuro las nuevas generaciones y sus familias estarán más relacionadas entre sí, por lo que para proteger el futuro de nuestros hijos debemos proteger el futuro de todos.

 

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